
El Huracán Katrina tuvo su desarrollo entre los días 23 y 31 de agosto de 2005, con vientos máximos sostenidos de 280 Km/h. Fue uno de los más intensos que se recuerde y llamó poderosamente la atención, la perdurabilidad del mismo en Categoría 5, la máxima posible.
En esos días, todos los aficionados a la meteorología, como yo, hicimos un seguimiento continuo e invadimos los foros temáticos de Internet para recibir e intercambiar información.
El Katrina se enfilaba para tocar tierra en Nueva Orleáns pasada la medianoche argentina del 29 de agosto. Me apresté a pasar la noche en vela y seguir los detalles a través del cable y por Internet. Descarten cualquier intención de disfrute amarillista de mi parte; se suponía que como ocurre habitualmente en ciudades ricas, blancas y turísticas de los EEUU se dispondría de una evacuación masiva del lugar.
Lo cierto es que cerca de la 1 de la mañana, el sitio The Weather Channel ( que actualiza el estado y el pronóstico del tiempo cada 10 minutos en miles de puntos del mundo ) informaba para Nueva Orleáns vientos de 50 Km/h, con ráfagas de 80 Km/h, mientras que la CNN tranquilizó al mundo quebrando todas las leyes físicas, meteorológicas y lógicas, informando que Katrina se redujo a tormenta tropical al tocar tierra. De más está decir que empecé a buscar imágenes de cámaras en vivo por toda Internet: ni una solita de Nueva Orleáns.
Dos días tardó el gobierno de los EEUU en reconocer la catástrofe y emitir poquísimas imágenes. Dos días tardó en apiadarse de 100.000 personas encerradas en un estadio techado, con 40°C de temperatura, sin agua ni comida. Dos días tardó en reconocer que el huracán había destrozado diques, autopistas, edificios enteros y que miles de cadáveres flotaban bajo metros de agua. ( Nueva Orleáns se encuentra construida bajo el nivel del mar ).
A dos años de esa tragedia, de la falta de previsión, de la flagrante discriminación contra las comunidades negras y más pobres de su país, de la muerte de miles ( nunca se supo cuántos ), de la destrucción de familias, historias e identidades, ni un solo fiscal, ni un solo juez, ni un solo legislador del Norte ha hecho denuncia alguna. Es más, hace unos días el Sr. Bush bailó alegremente con un viejito por las calles de la “reconstruida” ciudad.
Me pregunto… desde mi ignorancia leudada en el Conurbano Profundo… ¿por qué tengo que creerle a la justicia de un país que comete semejante barbarie y es aceptada en el conjunto? ¿Por qué los medios de comunicación argentinos se hacen eco de informaciones sin plantearse siquiera un breve análisis? ¿Por qué, quienes son capaces de dejar morir a miles de conciudadanos hacen temblar hoy las economías del mundo?
Un fenómeno como Katrina nunca sucederá en el Conurbano profundo. Las frías aguas que rodean estas tierras no son fértiles para los huracanes.
En esos días, todos los aficionados a la meteorología, como yo, hicimos un seguimiento continuo e invadimos los foros temáticos de Internet para recibir e intercambiar información.
El Katrina se enfilaba para tocar tierra en Nueva Orleáns pasada la medianoche argentina del 29 de agosto. Me apresté a pasar la noche en vela y seguir los detalles a través del cable y por Internet. Descarten cualquier intención de disfrute amarillista de mi parte; se suponía que como ocurre habitualmente en ciudades ricas, blancas y turísticas de los EEUU se dispondría de una evacuación masiva del lugar.
Lo cierto es que cerca de la 1 de la mañana, el sitio The Weather Channel ( que actualiza el estado y el pronóstico del tiempo cada 10 minutos en miles de puntos del mundo ) informaba para Nueva Orleáns vientos de 50 Km/h, con ráfagas de 80 Km/h, mientras que la CNN tranquilizó al mundo quebrando todas las leyes físicas, meteorológicas y lógicas, informando que Katrina se redujo a tormenta tropical al tocar tierra. De más está decir que empecé a buscar imágenes de cámaras en vivo por toda Internet: ni una solita de Nueva Orleáns.
Dos días tardó el gobierno de los EEUU en reconocer la catástrofe y emitir poquísimas imágenes. Dos días tardó en apiadarse de 100.000 personas encerradas en un estadio techado, con 40°C de temperatura, sin agua ni comida. Dos días tardó en reconocer que el huracán había destrozado diques, autopistas, edificios enteros y que miles de cadáveres flotaban bajo metros de agua. ( Nueva Orleáns se encuentra construida bajo el nivel del mar ).
A dos años de esa tragedia, de la falta de previsión, de la flagrante discriminación contra las comunidades negras y más pobres de su país, de la muerte de miles ( nunca se supo cuántos ), de la destrucción de familias, historias e identidades, ni un solo fiscal, ni un solo juez, ni un solo legislador del Norte ha hecho denuncia alguna. Es más, hace unos días el Sr. Bush bailó alegremente con un viejito por las calles de la “reconstruida” ciudad.
Me pregunto… desde mi ignorancia leudada en el Conurbano Profundo… ¿por qué tengo que creerle a la justicia de un país que comete semejante barbarie y es aceptada en el conjunto? ¿Por qué los medios de comunicación argentinos se hacen eco de informaciones sin plantearse siquiera un breve análisis? ¿Por qué, quienes son capaces de dejar morir a miles de conciudadanos hacen temblar hoy las economías del mundo?
Un fenómeno como Katrina nunca sucederá en el Conurbano profundo. Las frías aguas que rodean estas tierras no son fértiles para los huracanes.
Katrina no.
Pero quizás debamos bautizar a las otras tempestades.
4 comentarios:
Dani: ponele Antonini jajajaj. Ya entendi como se entra al blog.
Wandy
Primero: en EE.UU. no tienen a Clarín para que los informe con precisión.
Segundo: de gracias que Bush no invadió Sudamérica para culparnos de Katrina.
Gracias por la data.
Ah, no. En EEUU son muy previsores en todo. Nunca les van a bombardear el Pentágono... ¿o si?
Marta
Gente: no puedo olvidarme esos dos días de incertidumbre ( en mí ) con los medios informando poco y nada del huracán y tanta gente que sabe del tema que suponía lo peor. Y a lo peor se le agrega la inescrupulosidad del gobierno, la sociedad y los medios de EEUU.
Gracias por pasar.
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