domingo, 12 de octubre de 2008

Octubre




Octubre me abraza
Y me acaricia el sol.
Casi duele mirarlo
en el verde que clama.

Los malvones estallan,
tan rojos, tan naranjas,
tan blancos encendidos.
No descollan madreselvas
entre tanta bondad de mi octubre
que nunca me alcanza.

Si me dan a elegir,
elijo octubre eterno,
un mes padre que aconseja
y redobla primaveras,
y adormece inviernos,
y despereza veranos
ansiosos de fiestas y treguas.

Tan solo nombrarte
sostiene un verdor
que mana del fondo
de mi tierra de miel,
que enreda paredes
gastadas de odio,
dolor y pobreza,
abrigándolas con hiedras
y azaleas en flor.

No me dejes, octubre.
Contáme secretos
de seres dispensados
por tu impronta soberbia.
Contáme de sueños
que los quiero míos,
que emborrachen mis miedos,
que me alegren por dentro.

Y despierte en noviembre,
con tu canto en mi aliento.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito. Gracias. Recomiendo a otros.
Profe Marta

Turco Conurbano dijo...

profe: se agradece y recomiende.